Quintanilla de Arriba

Octubre de 2013
Fiestas en honor de la Virgen del Rosario
Pregón de las Fiestas: Juan Carlos Cencerrado Ruiz

 

AMIGOS DE QUINTANILLA DE ARRIBA:

 

Cuando me propusieron ser pregonero de las FIESTAS de octubre, pensé que si a uno le invitan, con el corazón, a comer a una casa, no puedes más que humildemente agradecerlo y compartir un rato de charla alrededor de la mesa. Claro está que cada cual tendrá sus propias experiencias y sentimientos sobre el pueblo y éstos, son los míos.

¡Aquí estoy!, un manchego enamorado de QUINTANILLA y casado con una mujer cuyos padres, tíos y abuelos son también de este tierra. Si el roce hace el cariño, yo llevo más de treinta años viniendo a visitaros, así que…¡algo se me habrá pegado!

Mi primer recuerdo de este pueblo, es la llegada en autobús con mi novia y mis suegros, un verano de los años 80. Una congestionada carretera que lo atravesaba, una parada rápida y bajar corriendo porque había tres camiones detrás esperando.

- ¡Cuánto tráfico tenéis! -les dije en voz alta … y ellos me contestaron:
- ¡Sí y peligroso! -Hace unos años un camión “cargado de quesos” se chocó con una casa cercana a la plaza.
- ¡Pues sí que vengo a buen sitio a olvidarme del tráfico! Respondí.
¡Hay que ver lo que ha ganado el pueblo con el desvío de la carretera!

Pero al momento de bajar del autobús, para asombro de mis años jóvenes, los vecinos me saludaban, aún sin conocerme. Cuando después me invitaron a pasar a casa de las familias de mis suegros, me vi sorprendido por los olores de la leña, las manos tendidas de los hombres, los besos de las mujeres de la familia, las risas cómplices que te dicen que te encuentras entre personas sencillas, hombres y mujeres honrados que te ofrecen lo que tienen, que te invitan a compartir la vida con ellos, a compartir su pueblo, su tierra, sus costumbres…. Y todo, expresado con algunas palabras que yo no entendía en absoluto y ante las que me quedaba extrañado:

-¡Trae la herrada! ¡Vamos a la turruntera!, ¡Que te llevo arrejínqueles! ¡Cuidado con las uvas no me gane un lagarejo! ¡Pon el puchero sobre las trébedes!...por no hablar de los términos propios de labores agrarias, …zoqueta , hocino, aricar , beldar, y cientos más…. ¡Bueno y paro ya de tanto esparajismo … porque me llevaré una zarapinda!

A los que no son de Quintanilla puede que les cueste entenderlo, pero hay tantas palabras y dichos que perviven en estos pueblos castellanos, que es una pena que algunas vayan desapareciendo.

¡Qué difícil es aprender a ser “Quintanillero”! más que estudiar una carrera y de hecho, llevo 30 años repitiendo asignatura y…¡todavía no tengo el título!

Pero sigo con la historia porque, más tarde, me mostraron sus paisajes, sus inmensos campos de trigo, cebada, remolacha… labrados con esfuerzo, viñedos y pinares que nos alegraban con su verdor, mientras en nuestros paseos subíamos a las Cotarras, a las Peñas de Rondán, a las fuentes de Valdemoros y las Santanillas, a la Ermita del Cristo del Cabañón…¡que cantidad de paseos y excursiones en estos años!

Tengo que decir, como profesional de la medicina, que la existencia de sitios como éste, deberían estar reconocidos por el Ministerio de Sanidad. Disfrutar de sus paisajes y su tranquilidad mejoran sin duda la salud, contando por supuesto, con la ayuda de los productos de sus huertas y viñedos, como queda demostrado por la longevidad de sus habitantes y la energía que han demostrado y demuestran a lo largo de su vida.

Y es que el carácter de la tierra se refleja en la gente del pueblo. Leí hace poco que en el siglo XVIII, eran alrededor de 200 los pobladores de Quintanilla y alrededor de 200 son los que ahora residen de forma más o menos permanente. A ellos mi homenaje y gratitud por su valentía, por permanecer aquí en los duros meses de invierno, luchando por obtener de esta tierra los frutos que les permite mantener a sus familias. Y, por supuesto, también demuestra valentía quien a pesar de las múltiples ofertas de ocio, decide venir a pasar unos días a estos campos y de esa manera ayudar a mantenerlos vivos con su presencia y con la de sus hijos que, sin duda, son la auténtica esperanza de QUINTANILLA.


La AMISTAD, uno de los valores más nobles que mueven el mundo, y aquí en Quintanilla se ve su fuerza en la existencia de numerosas PEÑAS, en las que los jóvenes forjan relaciones que durarán toda la vida. Es de resaltar la importancia de contar con ellos, hacerles partícipes de las actividades que se realizan y escuchar las que propongan. Son el futuro y hay que pasarles la antorcha paulatinamente. Ellos viven con un mañana incierto y agradecerán las oportunidades que se les ofrezcan. Démosles la certeza de la tierra, la fuerza de sentir que pertenecen a un lugar, a donde siempre podrán volver la cabeza para buscar apoyo y seguir adelante.

Pero las peñas no son la única fuente de amistad, siendo la FAMILIA el otro pilar que une a los “quintanilleros”. Así, para los que como yo venimos de fuera y no tuvimos una peña, nos fue imprescindible la amable acogida de los familiares.

¡Hay que ver cuántas meriendas hemos disfrutado juntos…! ¡y las que me esperan…! Porque cada año aparecen nuevos amigos.

Quiero recordar también a los que faltan. ¡Cuántas personas BUENAS ya no están entre nosotros, pero que aún sentimos como parte de nuestra vida!


Y poner el acento también en las transformaciones y mejoras, conocidas por todos, porque aunque suene repetitivo mencionarlo, le han dado a Quintanilla un impulso vital. Y nunca estará de más agradecérselo a quienes han contribuido a ello, desde Autoridades de cualquier signo político, a las Asociaciones de Jubilados y Pensionistas, “Cristo del Cabañón”, Los Rucheles y a los muchos VOLUNTARIOS de Quintanilla, que siempre ”arriman el hombro” cuando es necesario algún arreglo o gestión. Cuanto más unido esté el pueblo…¡mejor para todos!

¡Qué gran país sería España si en todos los lugares, existiera este grado de COMPROMISO Y SOLIDARIDAD! ¡Cuánta imaginación, arte, cultura y ganas de diversión, se aprecian en las actividades que año tras año se proponen en Quintanilla de Arriba!

Los pueblos se construyen con TRABAJO, DEDICACIÓN Y GENEROSIDAD y aquí de eso, hay mucho. Es de esta manera como podrán resurgir del anonimato, poniendo en valor sus productos y tradiciones, sirviendo de estímulo a otros, para mostrar que su estilo de vida es posible, fuera de las grandes ciudades.

Es por ello, que estar en estas FIESTAS es tan importante, porque al final son los hechos y no las palabras, lo que realmente vale. Y, aunque no sabemos cuántas veces más la vida nos dejará volver aquí, intención y motivos… no faltarán.

Dice el refrán: “Lo bueno si breve, dos veces bueno”, pero como véis… todavía quedan muchas hojas… ¡aunque todas están en blanco! Porque creo que todos a los que he conocido y los que llegaré a conocer, se merecen estar en este pregón, así que… ¡estas hojas que están por escribir , al igual que el futuro de quintanilla, son vuestros!

Divertíos con moderación, les digo a los JÓVENES, disfrutad de los días, les advierto a los ADULTOS, honrad las tradiciones, como esta FIESTA DE LA VIRGEN, con su animada danza y sus festejos….

Y a todos vosotros os invito a gritar conmigo…


¡VIVAN LAS FIESTAS DE LA VIRGEN DEL ROSARIO!

¡VIVA QUINTANILLA DE ARRIBA!


4 de octubre de 2013