Quintanilla de Arriba

 

Una Tumba Vaccea

 

Las riberas del Duero reúnen una variada gama de atractivos turísticos, patrimoniales, culturales e históricos.

 

Me van a permitir que, dado el nivel político que nos deparó ayer el debate del Estado de la Nación, los monotemáticos y absurdos enfrentamientos entre Rodríguez Zapatero y Rajoy, prescinda de entrar en su análisis y les hable de cosas más serias.

Del pasado, por ejemplo. Por que uno de los sueños de de cualquier amante de la arqueología consiste en encontrarse un buen día frente a una tumba ritual recién descubierta; y eso fue exactamente lo que nos sucedió el otro día en Quintanilla de Arriba, provincia de Valladolid.

Un enterramiento vacceo acababa de ser exhumado cerca del río Duero. Gracias a los buenos oficios del profesor Tomás Madrazo, se nos permitió visitarlo, y seguir durante un instructivo rato los trabajos de limpieza y clasificación.

Sepultadas a poco más de un metro y medio de profundidad en lo que hasta hacia poco fue un campo más de la vega, esas vasijas conteniendo las cenizas de algún destacado miembro de la comunidad prerromana, su disposición, su fábrica, modelaje y decoración, la singularidad de las ofrendas atesoradas en otras vasijas para abastecer al difunto, y apaciguar a los dioses creadores durante el viaje al más allá, nos conmovieron profundamente.

Trescientos años antes de Cristo, aquellos hombres, de los que apenas, a través de las escasas fuentes romanas, sabemos nada, hacían acopio de bienes y ofrendas, de fetiches y armas para cruzar el río oscuro de la muerte. Los más valientes de ellos, sin embargo, aquellos guerreros vacceos que caían con gloria en el combate eran abandonados sobre piedras desnudas, a la espera de que los buitres, a los que se atribuía la capacidad de transgredir ambos mundos, diesen cuenta de sus restos y los transportaran a la vida eterna.

Además de los enterramientos vacceos, las comarcas del Duero que coinciden con su famosa y vitivinícola denominación de origen ofrecen una serie de interesantes propuestas lúdico-culturales. Se puede, por ejemplo, descender o remontar un bonito tramo del Duero a bordo de piraguas o barcas de remo, en un bucólico paseo hasta Peñafiel; la corriente es profunda, pero tranquila; los sotos son muy ricos, y el paisaje, solitario y majestuoso.

Algo de esa calma ancestral nos traslada a la época del Infante Don Juan Manuel, acaso el primer escritor, con conciencia de tal, que utilizase de una forma estructurada la lengua castellana.Su vida, la de aquel hombre de armas y de letras, adelanta en casi un siglo lo que entenderiamos despues como talante y talento renacentista. Sobrino de Alfonso X, cuya erudición y vocacion didacticaheredó en sumo grado. Don Juan Manuel escribió numerosos libros, siete de los cuales han perdurado para la posteridad. El mas famoso de ellos, El Libro de Patronio, o Conde Lucanor, bebe en fuentes muy variadas; su lectura, hoy, maravilla por su claridad, por la pujanza de una lengua surgida del pueblo, por la temprana variedad de recursos sintacticos.

Magia que, en los debates del Estado de la Nación, ya digo, ha brillado por su ausencia.

 

Juan Bolea *

Escritor y periodista
Publicado en El Periódico de Aragón
El 4 de julio de 2007
- Página 8 -

Juan Bolea
De raíces aragonesas y andaluzas. Licenciado en Geografía e Historia, ejerce el periodismo desde hace dos décadas. Su obra narrativa arranca con El palacio de los jardines oblicuos (premio Ciudad de Alcalá de Novela Corta) y prosigue con dos novelas muy bien acogidas por la crítica: Mulata, ambientada en la Cuba de Castro, y El color del Índico, cuya historia transcurre en escenarios africanos. Como independiente, fue concejal de Cultural del Ayuntamiento de Zaragoza. Durante su mandato promovió grandes conciertos de rock, de cuya experiencia, hábilmente fabulada, se nutre en parte El manager .

Listado de obras del autor:

· El Manager (2001)
· El Gobernador (2003)
· Los hermanos de la costa (2005)
· La mariposa de obsidiana (2006)