Quintanilla de Arriba

 

 

Al Tío Fermín, de su nieta Montse

 

Nació en Quintanilla, supongo que a finales de los 1800. Era hijo de la “Abuela Roja” por lo blanca y llena de pecas y el pelo del color de la panocha. Tuvo tres hijos: El primero, Estanislao –que casó con la gemela Inés la de la Granja- allá en la entonces solitaria Granja enfrente de San Bernardo.
Estanislao, alto y fuerte; e Inés muy pequeñita, como una muñeca con un corazón hermoso. Tuvieron –creo- cuatro hijos: Estanislao, mi querida tía Clementina, Rufo y Felisa.
La segunda, madre del padre de Juan, Félix y mi admirado Feliciano.
El Tercero, mi abuelo Fermín Tejero“Tío Mellizo”-, mellizo de otro que no llegó a sobrevivir. Pero el alias de Mellizo le quedó para siempre. Era de tez, como todo labriego, del cuello y los brazos de un bronceado barro, y la parte tapada, blanca. Rubio con unos ojos azules intensos, que el sol y el tiempo habían dejado semientreabiertos… una sonrisa y un carácter especiales. Siempre de buenas… cantaba, y no lo hacía mal… Su querida mujer Juana Redondo, –hermana de Félix el Herrero- morena y delgada, ojos negros, habladora y con mucha energía, así la recuerdo yo… Ella me contaba todo lo que yo quería escuchar mientras no paraba de preguntar. El abuelo decía que era interesante que yo quisiera saber de todo lo ellos me contaban: animales, el campo, historia de los habitantes del pueblo –que casi todos tenían parentesco-.
Tuvieron cuatro hijos: Benigno, Paula, Julia, –mi madre- y Luis. Y mis tíos a su vez, a mis queridos primos; hermanos de mi corazón y de mis juegos.
Mi hermano Carlos se crió en Barcelona con mis padres –cosas de los malos tiempos después de la guerra-.
Viví feliz todos los años que estuve con mis abuelos, y fue lo más bonito de mi vida. Me enseñaron lo que ellos creían: que amar era el mejor manjar y que las personas eran tus iguales aunque tuvieran la suerte de cara en aquellos años, luego el tiempo tiene para todos…



Canción para mis Abuelos

Lo recuerdo y siento frío
Niña triste en el invierno
niña alegre en el verano.
Niña alegre y parlanchina
porque está con sus abuelos
son los padres de su madre
“son los padres de sus sueños”
Con ellos se siente libre
con ellos se siente grande.
Le dan pan y untan amor
amor que engorda a la niña
que vino flacucha y triste
de un invierno autoritario.
Abuelo de pan con vino
abuela de sopas de ajo
que fuertes y que felices
aquellos lazos de infancia.


La nieta del tío Fermín.
Montse Redondo